sábado, 13 de junio de 2015

La unción de enfermos (No extrema unción)

El lenguaje es muy importante. A través de él sale al exterior lo que llevamos dentro: lo que pensamos y sentimos (Nuestros pensamientos, nuestras actitudes y nuestros sentimientos). De ahí la importancia de ser precisos cuando hablamos, sobre todo, si se trata de temas importantes.
Viene esto a cuento por lo que se refiere al sacramento de la Unción de Enfermos, que mucha gente sigue llamando "Extremaunción", percibiendo este sacramento como una especie de pase final para entrar en el túnel de la muerte, camino de la eternidad. De alguna manera se asocia Unción de Enfermos con moribundos. Y no es así. Este sacramento no es para moribundos. Al menos, no es sólo para moribundos. Es para enfermos. Lo ideal es recibirlo con plena lucidez y plena libertad, sabiendo que su recepción no va a acelerar la llegada de la muerte ni significa que ésta esté cerca. Significa solamente que se trata de una persona que está considerablemente enferma o simplemente que se encuentra muy débil por el peso de los años o por alguna otra circunstancia particular. Y en esas circunstancias, el sacerdote, con la presencia de la familia, si es posible y la Unción se recibe en casa, o de la comunidad cristiana, si se recibe en la iglesia, unge al enfermo y reza por él, pidiendo al Señor para él la salud del cuerpo y la salud del alma. Tan no es sólo para moribundos de la Unción, que son cada año más los que la reciben en la Iglesia con motivo de la Pascua del Enfermo (6º Domingo de Pascua).
Tomen nota, pues los enfermos y sus familias, y no tengan reparo ni prejuicio alguno para avisar al sacerdote cuando se den las circunstancias señaladas (Lean la Carta del Apóstol  Santiago 5,13-16).

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