domingo, 18 de enero de 2015

Después de comulgar

Comulgar es como hospedar al Señor en nuestra casa, en nuestro pecho convertido en algo así como un sagrario. Y cuando se recibe a alguien en casa lo natural es hablarle, decirle algo...., sin dejarle solo en un rincón.
Después de comulgar, puedes hablar con el Señor, si no se te ocurre otra cosa rezando una oración que redactó y rezaba San Ignacio de Loyola. Te la transcribo:
"Tomad, Señor, y recibid toda mi libertad, mi memoria, mi entendimiento y toda mi voluntad; todo lo que soy y poseo. Tú me lo diste; a ti, Señor, lo devuelvo. Todo es tuyo. Dispón de todo, según tu voluntad. Dame tu amor y tu gracia, que esto me basta".

No hay comentarios:

Publicar un comentario