viernes, 10 de abril de 2015

Alegría y jolgorio

No son lo mismo. El jolgorio (= "fiesta bulliciosa") no es en si mismo malo; puede ser bueno y sano; pero es algo externo a la persona: es algo circunstancial, transitorio y superficial. La alegría, en cambio, es algo interno y forma parte de la persona. Brota del interior de la persona y tiene que ver con la percepción que se tiene del sentido de la vida, con la visión íntima de la existencia, de cara al presente y de cara al futuro, inmediato y último. En definitiva tiene que ver con la fe, el sentirse a gusto con uno mismo, con los demás y con Dios. Esta es la alegría a la que se refiere el Papa Francisco en su primer gran documento pontificio, que tituló "LA ALEGRÍA DEL EVANGELIO". De este documento, que invitamos a leer completamente, transcribimos unos párrafos del primer capítulo: "La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús.... Con Jesucristo siempre nace y renace la alegría...El gran riesgo del mundo actual, con su múltiple y abrumadora oferta de consumo, es una tristeza individualista que brota del corazón cómodo y avaro, de la búsqueda enfermiza de placeres superficiales... Hay cristianos cuya  opción parece ser la de una Cuaresma sin Pascua ...La tentación aparece frecuentemente bajo forma de excusas y reclamos, como si debieran darse innumerables condiciones para que sea posible la alegría... La alegría que se vive en medio de las pequeñas cosas de la vida cotidiana, como respuesta a la afectuosa invitación de nuestro Padre Dios"....

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