domingo, 8 de diciembre de 2013

Celebración comunitaria de la penitencia

En el Año Litúrgico destacan por su carácter penitencial, el tiempo de ADVIENTO y el tiempo de CUARESMA, que sirven de preparación para celebrar cristianamente las dos fiestas más importantes para los cristianos, Navidad y Pascua. El Adviento (4 semanas) sirve de preparación a la Navidad, y la Cuaresma (6 semanas) sirve de preparación para la Pascua. Hablar de penitencia es lo mismo que hablar de conversión, y hablar de conversión es lo mismo que hablar de poner en orden nuestra vida cristiana. Y esto entraña reconocer nuestros pecados, pedir perdón por ellos y hacer propósito de tratar de corregirse en adelante. Todo ello requiere esfuerzo, autodominio, austeridad, renuncia, etc. La penitencia como sacramento, lo que popularmente se llama confesión, es la culminación de ese proceso de conversión. En este sacramento Dios, por medio del sacerdote, nos brinda su perdón que se hace visible y audible a través del rito sacramental. Esta es la razón por la que cada año en Adviento y Cuaresma tenemos una "Celebración Comunitaria de la Penitencia", en la que antes de las confesiones individuales, todos juntos escuchamos unas lecturas bíblicas, unas reflexiones, unos cantos, unas súplicas... Luego vendrá la confesión y la absolución individual...Todo ello con sencillez y sin agobio, con mucha paz... La confesión no es para agobiar sino, al contrario, para conseguir una gran paz y una gran alegría interior. Prueba, lector, y verás que es así. Habrá algún sacerdote de fuera de la parroquia.

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