viernes, 1 de marzo de 2013

Oficios de Semana Santa - Sábado Santo

Contexto
Vigilia esperando la resurección de Jesús.

Color
Blanco

Monaguillos que hacen falta
Recomendable 3, porque hay que hacer muchas cosas.

Preparativos
Llegar con 45 minutos de adelanto,y bien dispuestos, porque es una celebración larga y con muchas cosas que hacer.

Nada más llegar, nos damos cuenta de que la iglesia está a oscuras, por lo que tened cuidado en donde ponéis los pies...

Algún detallito:
  • El incensario se va a utilizar mucho en la celebración. Tiene que estar encendido ya desde el comienzo con 2 pastillas de carbón.
  • Recomiendo que cada monaguillo tenga muy a mano un mechero, por si las moscas. Aunque los velones de los ministros y de los monaguilos se encienden directamente del cirio pascual, puede hacernos falta en cualquier momento, por si se nos apaga la mecha con la que encendemos las velas a la gente, por ejemplo.
  • También es un buena idea para cuando encendemos las velas de la gente con las mechas tener algo que evite que se nos caiga la cera al suelo o en la mano –¡queema!-. Puede ser, por ejemplo, algo tan sencillo como un pedazo de papel higiénico o la tapa de un bote de mermelada del revés.
  • Al principio, sólo está el soporte del cirio Pascual. Lo que es el cirio en sí se colocará después, durante la misa.
  • Las velas que habitualmente están al lado del altarse estan retiradas.

Credencia
Para la celebración nos hará falta:
  • Velones para los sacerdotes y para los monaguillos. En la credencia se colocará también el Cirio Pascual (apagado, claro). 
  • Mechas para encender las velas de la gente.
  • Caja de cerillas, de la que se coge una cerilla, que usa el sacerdote que preside para encender el Cirio Pascual a partir del fuego del incensario.
  • Acetre e hisopo.
  • Cáliz con purificador. Las vinajeras y la patena grande con las partículas y cubierta con el corporal nos lo traen con las ofrendas. Puede hacer falta otra patena grande vacía para la hora de la comunión.
  • Lavabo y bandejas suficientes para la comunión (al menos 3). 
  • Campanas para la consagración. Para tocar durante el Gloria, mejor usar la campanilla, porque cuesta menos usarla.
 Celebración
A continuación resumo los aspectos más a tener en cuenta:
La celebración comienza con la procesión de entrada habitual, con los monaguillos delante de los sacerdotes. Al llegar delante del presbiterio, se hace inclinación de cabeza al altar. Los monaguillos se dirigen todos al lado de la credencia, en vez de disponerse a cada lado del altar.

Nada más llegar, se bendice el fuego del incensario. Para ello hay que acercarle al ministro que preside el incensario abierto (es decir, con la “tapa” subida) y la caja de cerillas, de la que se le entrega una. El sacerdote prenderá la cerilla en los carbones del incensario y con esa cerilla se enciende el Cirio Pascual., que está en manos de otro sacerdote. En este momento, se encienden parte de las luces de la iglesia.

A continuación, ese sacerdote se coloca delante del altar y muestra el Cirio encendido al pueblo. El sacerdote dice una fórmula y levanta el Cirio 3 veces seguidas:

  • Cuando baja el Cirio la primera vez, se enciende el velón del ministro que preside. Para ello un monaguillo enciende una mecha del Cirio Pascual y con ésta, enciende el velón, que otro monaguillo se lo hará llegar al sacerdote. 
  • En la segunda vez que baja el Cirio, se encienden las velas de los restantes sacerdotes y de los monaguillos. De igual manera, mientras un par de monaguillos encienden los velones, otros hacen llegar los velones sus destinatarios. Los velones de los monaguillos que están ocupados, los podéis poner mientras tanto en la credencia, pero luego acordaros de cogerlos otra vez.
  • Por última y tercera vez, el sacerdote dice la fórmula, levanta el Cirio y lo vuelve a bajar. En este momento, la gente viene a encender sus velas en el Cirio. Para evitar mucho lío, los monaguillos se ponen en las escaleras para encender las velas con sus mechas a la gente que se acerque y a la que está en la primera fila. Se colocan las velas que se ponen habitualmente al lado del altar y se encienden.
El sacerdote coloca el Cirio en su soporte y se canta el pregón pascual. Durante la proclamación, los sacerdotes y los monaguillos tienen en sus manos el velón encendido.
Acabado el pregón pascual, se recogen los cirios de los sacerdotes y de los monaguillos, se colocan en la credencia y se apagan.

Ahora vienen las lecturas: primera, del Génesis, salmo y oración del sacerdote (ponerse de pie); segunda, también del Génesis, salm y oración del sacerdote; tercera, del Éxodo, salmo y oración del sacerdote. Se canta el Gloria por primera vez desde que empezó la Semana Santa, y se acompaña tocando la campanilla. En este momento se encienden ya todas las luces de la iglesia; cuarta lectura, del Nuevo Testamento (“Epístola”), salmo, Aleluya y Evangelio. Se inciensa el Evangelio. Para ello hay que acercarle al sacerdote que preside el incensario abierto y la naveta, de la que cogerá un poco de incienso con la cucharilla y se lo echará sobre los carbones del incensario. Ahora, el monaguillo que lleva el incensario se retira un poco y acompaña al sacerdote que va a leer el Evangelio al ambón. Delante del ambón, le damos el incensario al sacerdote, éste inciensa el Evangelio y luego nos lo devuelve y lo vamos a poner en su sitio.

Una vez leído el Evangelio, viene la homilía. Acabada la homilía se rezan las letanías, pidiendo ayuda a los santos (se responde “ruega/rogad por nosotros”) y se renuevan las promesas bautismales, recordando el día de nuestro bautismo. Para ello se trae la pila bautismal (sin la tapa) para delante del presbiterio (entre el ambón y el altar, más o menos). Durante la renovación, cada sacerdote y monaguillo libre tiene que tener en sus manos el velón encendido.

Tambien se bendicen los bollos de pan a repartir ente los feligreses y el agua que traen de casa, para después realizar la aspersión: un sacerdote recorre la iglesia “empapando” al personal con agua bendita, que recoge con el hisopo del acetre que sostiene un monaguillo que le acompaña. Una vez llegados de nuevo al presbiterio, hay que poner el acetre en su sitio.

Luego viene la oración de los fieles, las ofrendas  y se inciensa el altar. Para ello, una vez colocado todo en el altar y servido al sacerdote, se le acerca al sacerdote que preside el incensario abierto y la naveta, de la que cogerá otro poco de incienso con la cucharilla y se lo echará sobre los carbones del incensario Ahora, le entregamos con la mano derecha el incensario y el sacerdote inciensa al altar y, dando una vuelta a su alrededor, a la Cruz que preside la celebración. Una vez hecho esto, le entrega el incensario a otro sacerdote o a un monaguillo, que incensará acto seguido al presidente y luego se colocará delante del altar para, tras una leve inclinación de cabeza, incensar al pueblo.

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